
El ex vicepresidente Álvaro García Linera sostuvo que los conflictos sociales por los que atraviesa Bolivia se deben a tres errores del gobierno de Rodrigo Paz, y ratificó que, aunque las esferas de poder lo intenten, no se podrá quebrar la “cualidad indígena-campesina” del país.
“Bolivia ya no se puede gobernar sin los indios”, se llama el artículo publicado por García Linera en Página 12 y otros medios, en el que explica, desde su punto de vista, la coyuntura actual, cuando se cumplen 44 días de movilizaciones y bloqueos de carreteras en demanda de la renuncia del presidente.
Tres agresiones
En criterio del ex vicepresidente, hubo tres “agresiones” que provocaron la “rebelión indígena y campesina contra el gobierno de Rodrigo Paz”.
– Aumento de precios de la gasolina: “de un día para el otro, la gasolina se incrementó un 87 %, en tanto que el diésel, que se usa para el transporte pesado, subió un 163 %. Si a ello sumamos que la gasolina que importó el gobierno era literalmente basura, con porcentajes de carbonilla varias veces superiores a las normales que arruinaron los motores de cientos de miles de usuarios, un enfado general se apoderó de las clases populares”.
– Sensación de traición: “Paz, un candidato anodino, sin estructura política ni programa, ganó las elecciones con apoyo popular por descarte de última hora, a modo de impedir que el candidato ultraderechista de las oligarquías, Quiroga, se hiciera con el gobierno. Pero ni bien fue posesionado, se suprimieron los impuestos a las grandes fortunas y se buscó promover la venta de las pequeñas propiedades campesinas”.
– Tergiversación: “el periodo histórico en el que los pueblos indígenas y campesinos habían experimentado, por primera vez en siglos, el reconocimiento de ciudadanía (2006-2019), en el que habían accedido masivamente a cargos públicos y abandonado la miseria –el 30 % de la población salió de la pobreza–, fue descalificado por el gobierno, y el coro de escribanos, como meros tiempos de “barbarie”, “prebenda”, “desinstitucionalización”.
A modo de conclusión sostiene que “todas estas ofensas estallaron como una ruptura moral entre los sectores populares –especialmente campesinos y urbanos populares de la zona occidental del país– y el gobierno”.
Finalmente, García Linera admite que la movilización no obtendrá, por el momento, el objetivo de sacar al gobierno del poder. “El movimiento ya ha llegado a un tope de expansión sostenida en la movilización campesina que, por ahora, no le permite ganar. Para la renuncia del gobierno faltaría la adhesión movilizada de nuevos sectores de la ciudad de El Alto y de algunos barrios populares de la ciudad de La Paz”.

































