
El ampliado nacional de emergencia de la Central Obrera Boliviana (COB) volvió a quedar en suspenso ayer domingo, en una jornada marcada por la incertidumbre sobre el futuro de los bloqueos y por la creciente presión de cinco organizaciones departamentales que exigen una salida negociada al conflicto. Con el inicio de este lunes, Bolivia ingresa a su día 46 de conflictividad social y a 41 jornadas consecutivas de bloqueos carreteros, un escenario que ya deja más de una decena de fallecidos, severos problemas de abastecimiento y millonarias pérdidas económicas.
La reunión debía realizarse en la sede de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, en la ciudad de La Paz, y tenía como principal objetivo evaluar la coyuntura nacional y definir si la COB mantendrá las medidas de presión o si optará por impulsar un acercamiento con el Gobierno. Sin embargo, el encuentro no llegó a instalarse y la dirigencia nacional tampoco explicó oficialmente las razones de la nueva suspensión.
De manera extraoficial, se atribuyó la decisión a la falta de garantías para la realización del evento. Horas antes, en inmediaciones de la Federación de Mineros, delegados de la COB fueron increpados por personas que protestaban por la escasez de alimentos y otros efectos derivados de los bloqueos. La reunión ya había sufrido una primera reprogramación, pues originalmente estaba prevista para el sábado por la tarde y luego fue trasladada al domingo a solicitud de organizaciones afiliadas.
La postergación se produce en un contexto de creciente división interna. Durante los últimos días, las centrales obreras departamentales de Santa Cruz, Cochabamba, Tarija, Chuquisaca y Potosí emitieron pronunciamientos en favor de una solución pacífica mediante el diálogo con las autoridades nacionales. Las posiciones contrastan con la postura de sectores movilizados que apuestan por mantener e incluso radicalizar sus medidas.
Por el diálogo
Las diferencias también quedaron reflejadas en el debate político. Evo Morales cuestionó públicamente a las dirigencias regionales que plantean levantar los bloqueos y desestimó sus planteamientos. En contrapartida, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, expresó su expectativa de que la COB asuma una posición orientada al diálogo y pidió dejar de lado intereses políticos para encontrar una salida a la crisis.
Los bloqueos continúan afectando gran parte de la red vial del país. Según el último reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), hasta ayer persistían 78 cortes de rutas en cinco departamentos. Cochabamba concentra la situación más crítica con 32 bloqueos, seguida por La Paz con 20, Oruro con 14, Potosí con nueve y Santa Cruz con tres.
Pese a ello, el Gobierno sostiene que la situación comienza a mostrar señales de mejora. A través de un mensaje difundido en la red social X, el presidente Rodrigo Paz aseguró que en las últimas 24 horas fueron levantados más de 20 puntos de bloqueo y destacó el ingreso de más de 34 millones de litros de combustible a La Paz y El Alto durante la última semana. Según la autoridad, estas acciones están permitiendo aliviar el abastecimiento.
Durante su homilía dominical, monseñor Sergio Gualberti lamentó que Bolivia atraviese una etapa marcada por la división, la violencia y el desprecio por la vida, e instó a todos los sectores a convertirse en constructores de la paz.





























