
Los bloqueos de carreteras que suman seis semanas llevaron al sector lechero boliviano a declararse en quiebra. Los productores aseguran que la crisis golpea a unas 700.000 familias en todo el país y advierten que las pérdidas económicas, la reducción del acopio y la paralización de plantas industriales amenazan la seguridad alimentaria.
“En todo el país somos casi 700.000 productores que nos dedicamos a esta actividad y todos estamos quebrados. No hay región, no hay productor que esté bien. Debemos a las instituciones financieras, estamos en números rojos, porque no podemos vender nuestro producto”, afirmó el representante del sector lechero de Cochabamba y de Bolivia, Mario Mercado.
La crisis golpeó con fuerza a las principales regiones lecheras del país. Según datos del sector, solo en Cochabamba diariamente se producen más de 300.000 litros de leche destinados principalmente a la industria; sin embargo, las restricciones de acopio derivadas de los bloqueos impiden la recepción de al menos 120.000 litros por día, una situación que amenaza con agravarse en las próximas jornadas.
Mercado explicó que la imposibilidad de distribuir productos hacia los mercados del occidente generó una acumulación creciente tanto de leche como de productos terminados. Los inventarios comenzaron a acercarse a sus límites de almacenamiento, mientras las industrias reducen progresivamente su capacidad de recepción.
La situación se agrava porque la afectación no se limita a la comercialización. Los productores también enfrentan dificultades para conseguir alimento balanceado y forraje para el ganado debido a las restricciones en el transporte. A ello se suma el incremento de precios de los insumos disponibles en los mercados locales, lo que elevó los costos de producción en un contexto donde gran parte de la leche no puede llegar a los consumidores.
“Estas son pérdidas millonarias que están afectando a todo el sector lechero del país y del cual nadie se va a hacer cargo, porque así es la irresponsabilidad tanto de los bloqueadores como de las autoridades, nadie se hará responsable. El sector va a tardar años en recuperarse de la afectación, para volver a un escenario de sostenibilidad y de tranquilidad, va a tardar años”, expresó Mercado.
La emergencia también alcanzó a una de las industrias lácteas más grandes que se instalaron en el país. La Federación Departamental de Productores de Leche de Santa Cruz (Fedeple) informó hace unos días que la planta de PIL en La Paz paralizó temporalmente sus operaciones debido a la falta de materia prima.
El dirigente Javier Valverde señaló: “En el caso de la PIL en La Paz ya tuvo que parar, ha cerrado momentáneamente porque no tiene materia prima”, al referirse a las dificultades logísticas que enfrenta la cadena de producción lechera.
La magnitud de las pérdidas quedó reflejada en la situación de la planta de PIL en El Alto. De acuerdo con información difundida por la empresa, durante mayo la factoría operó únicamente ocho días y produjo apenas el 25% del volumen programado para ese mes.
La suspensión de la recepción de leche cruda durante más de 23 días dejó de procesar aproximadamente 60.000 litros diarios y provocó pérdidas superiores a Bs 16 millones.
Según la empresa, la caída de la producción elevó considerablemente los costos operativos debido a que los gastos fijos debieron distribuirse sobre un volumen mucho menor de productos elaborados. Además, los bloqueos impidieron compensar la reducción de la producción mediante el traslado de lácteos desde las plantas de Santa Cruz y Cochabamba.
Los efectos se sienten también en los mercados. Productores y dirigentes del sector señalaron que la leche se convirtió en un producto cada vez más escaso en varias ciudades del occidente y sur del país.
La situación también afecta a emprendimientos que utilizan insumos lácteos, como panaderías, pastelerías y pequeños negocios vinculados a la producción de alimentos.
Para los productores, el impacto va más allá de las pérdidas económicas inmediatas. El sector advierte que la continuidad de los bloqueos compromete la sostenibilidad de miles de unidades productivas y pone en riesgo la seguridad alimentaria del país.
“Estamos poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de nuestro país porque estamos quebrando a los productores, a los que producen el alimento, a los que transportan y a los que comercializan. Toda la cadena de abastecimiento está comprometida”, afirmó Mercado.
El sector también alertó sobre posibles consecuencias de largo plazo, entre ellas el cierre definitivo de más granjas, la reducción de la producción nacional de leche, la pérdida de inversiones privadas y un eventual incremento del ingreso de productos de contrabando para cubrir la demanda interna.
“Primero, es una muerte del sector productor, el contrabando nos va a inundar; segundo, los capitales de inversión interna van a perderse, y como hay cero inversión externa, entonces la crisis económica de nuestro país será cada día más deprimida”, señaló el dirigente de lo lecheros.
Nueva ley plantea reformular el apoyo al sector lechero tras la experiencia del Fondo Proleche
En medio de un escenario de presión para los productores lecheros, marcado por dificultades para sostener la actividad y la necesidad de fortalecer la producción nacional, un proyecto de ley plantea modificar el esquema de apoyo al sector lácteo mediante la creación del Fondo Productivo Lácteo “Leche para Todos”.
La propuesta plantea un nuevo modelo de incentivo para la cadena lechera y establece un cambio frente al esquema aplicado anteriormente con el Fondo Proleche. Según el proyecto, el nuevo fondo estaría orientado exclusivamente al productor primario, con el objetivo de financiar acciones destinadas a mejorar productividad, calidad y capacidades técnicas.
La norma se presentó en febrero de este año por el diputado Alejandro Reyes. El proyecto señala que el financiamiento del fondo provendría de la Retención por Comercialización e Importación de Bebidas Alcohólicas (RCIBA), y los recursos se destinarían a transferencia tecnológica, mejoramiento genético, nutrición animal, sanidad y otros componentes.





































