Cainco pide al presidente que gobierne y revierta la paralización del país

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“Con la misma firmeza, le pedimos al presidente que gobierne”. La frase, pronunciada ayer por el presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), Jean Pierre Antelo, marcó un punto de inflexión en el discurso empresarial frente a la crisis que atraviesa el país.

El tono utilizado por el presidente de Cainco marca una diferencia respecto a los pronunciamientos empresariales emitidos durante las semanas previas. El mensaje difundido ayer incorpora un elemento distinto: la exigencia de que el Gobierno nacional ejerza autoridad frente a una crisis que ha ingresado al segundo mes.

“Los derechos de millones de bolivianos están siendo violentados hace un mes”, sostuvo Antelo. El dirigente se refirió a las personas que permanecen atrapadas en las carreteras, a quienes no pueden acceder con normalidad a servicios de salud y a las empresas que enfrentan dificultades para obtener insumos o distribuir su producción.

El dirigente empresarial también cuestionó las respuestas aplicadas hasta ahora para enfrentar la crisis. “Los cuartos intermedios o corredores humanitarios no son soluciones, pero se están convirtiendo en normalidad”, afirmó.

La observación refleja una preocupación creciente en el sector privado respecto a la capacidad de las autoridades para restablecer condiciones mínimas de normalidad, en medio de una conflictividad que se prolonga por más de cuatro semanas.

Durante los últimos días, organizaciones empresariales endurecieron progresivamente sus posiciones. El lunes, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia advirtió que el sector se aproxima a su límite de sostenibilidad y demandó a las instituciones del Estado ejercer plenamente sus atribuciones para restablecer el orden y garantizar los derechos de la población.

El mensaje de Antelo no surgió de manera aislada. Horas antes del pronunciamiento, la Cainco de Chuquisaca planteó reconsiderar el feriado del viernes 5 de junio. La entidad sostuvo que la medida fue concebida para incentivar el turismo interno, pero consideró que la actual coyuntura económica exige priorizar la recuperación de la actividad productiva y reducir los efectos de una paralización que ya golpea a empresas, productores y trabajadores.

Los tres mensajes tienen matices distintos, pero comparten una misma preocupación: la prolongación del conflicto y la ausencia de resultados concretos tras semanas de diálogo. “Hemos visto cómo los esfuerzos de diálogo se han repartido por doquier, pero nada ha cambiado”, afirmó Antelo. La frase resume el sentimiento predominante en buena parte del sector privado, que observa con inquietud el impacto acumulado de los bloqueos sobre la economía nacional.

El presidente de Cainco fue aún más lejos al advertir que “permitir que la parálisis se extienda es tan grave como haberla provocado”. La afirmación introduce una dimensión política al debate y refleja la percepción empresarial de que la crisis exige decisiones inmediatas.

Para el sector privado, el problema ya no se limita a las pérdidas económicas. La preocupación se ha trasladado a la capacidad del Estado para garantizar el funcionamiento de la economía y preservar la estabilidad institucional.