
Con ingresos en caída sostenida desde hace una década, por la reducción de la renta hidrocarburífera, y la mayoría de los recursos condicionados por el nivel central, las gobernaciones enfrentan un escenario que limita su capacidad de gestión y reduce su margen para financiar proyectos y sostener servicios.
“Los gobernadores tenemos que solucionar los problemas estructurales del día a día, de los municipios, de las provincias, de las comunidades, de los pequeños productores, de los emprendedores, de los adultos mayores, de las mujeres, de los jóvenes, de todos, y con este presupuesto que tenemos y con esta forma de recaudación que tenemos, es inviable”, señaló el gobernador electo de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco.
La advertencia no es aislada ni es solo una percepción política, los datos muestran que el deterioro de los ingresos subnacionales tiene un punto de quiebre claro en 2014, cuando la renta hidrocarburífera alcanzó su pico. Desde entonces, la combinación de menores precios internacionales y caída en los volúmenes de exportación redujo de manera sostenida los recursos que llegan a los departamentos.
Tras la reunión entre el presidente Rodrigo Paz y los gobernadores electos el día viernes, el director del Servicio Estatal de Autonomías, Alfonso Lema, precisó que la renta petrolera cayó cerca de un 75% entre el 2014 y 2026, lo que impacta directamente en regalías e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), dos de las principales fuentes de financiamiento de las gobernaciones.
“Este ha sido un diagnóstico preliminar a partir de ciertos criterios, hay temas comunes como las dificultades que tienen en cuanto a ingresos, los gobiernos autónomos departamentales tienen una base para poder generar ingresos propios bastante reducida. Las transferencias del nivel central del Estado, de las cuales tienen una alta dependencia, tuvo una disminución, sobre todo la renta petrolera, que desde el momento pico, el año 2014 hasta este año 2026, ha tenido una disminución cercana a tres cuartas partes”, remarcó.
Radiografía de los recursos
Un diagnóstico sobre los ingresos de las nueve gobernaciones realizado por el economista e investigador Carlos Aranda, del Centro de Estudios Populi, revela que entre el 90% y el 99% de sus recursos provienen de transferencias del nivel central, ya sea del Tesoro General de la Nación (TGN), regalías, IDH o ingresos ligados a actividades extractivas, mientras los ingresos genuinamente propios son marginales y, en algunos casos, apenas alcanzan Bs 17 por habitante al año.
En 2014, Tarija fue el departamento con mayor ingreso fiscal per cápita del país, impulsado por el boom hidrocarburífero, con Bs 9.001 por habitante. Once años después, ese indicador cayó a Bs 1.352, una contracción del 85%. Sus regalías hidrocarburíferas se desplomaron de Bs 3.780 millones a Bs 254,8 millones (-93,3%) y el IDH cayó 84,2%. Hoy, solo genera Bs 17,2 millones en ingresos propios, equivalentes al 2,3% de sus ingresos totales y Bs 31 por habitante.
En Santa Cruz, el ingreso por habitante cayó 28,2%, de Bs 795 en 2014 a Bs 571 en 2025. A pesar de ser el motor económico del país, la gobernación cruceña mantiene una alta dependencia del nivel central, en la gestión pasada sus ingresos sumaron Bs 1.842,5 millones, 94,6% de estos de transferencias, mientras sus recursos propios alcanzan Bs 100,3 millones, equivalentes al 5,4% del total o Bs 31 por habitante.
Chuquisaca también refleja una alta dependencia del nivel central, el 97% de sus ingresos provienen de transferencias, regalías e IDH. Sus ingresos propios equivalen apenas al 3% del total. Este departamento registró en 2025 un ingreso corriente per cápita de Bs 1.177, frente a los Bs 2.077 de 2014 una caída por el desplome de las regalías hidrocarburíferas. Los recursos propios. En 2025 los recursos propios sumaron Bs 21,9 millones, Bs 35 por habitante.
En 2025 en La Paz, el ingreso corriente obtuvo un ingreso total de Bs 1.716,8 millones, impulsado principalmente por mayores transferencias vinculadas a la minería. Sin embargo, el 94,5% de sus ingresos depende del nivel central, mientras que sus recursos propios suman apenas Bs 94,5 millones, equivalentes al 5,5% del total, solo Bs 30 por habitante al año.
La situación de Cochabamba refleja una caída más moderada en términos absolutos. Sus ingresos corrientes bajaron de Bs 1.095,9 millones a Bs 1.049,5 millones, una reducción de 4,2%. Aun así, el 90,9% de sus recursos proviene del nivel central, el porcentaje más bajo entre las gobernaciones, aunque sus recursos propios apenas llegan a Bs 95,8 millones, equivalentes al 9,1% del total y Bs 45 por habitante.
En Potosí, los ingresos por habitante crecieron 34%, de Bs 1.369 a Bs 1.835, impulsados por las transferencias derivadas de la actividad minera. Sin embargo, esa mejora no responde a una mayor autonomía fiscal ya que el 98,6% de sus ingresos depende del nivel central, mientras sus recursos propios suman solo Bs 22,8 millones, equivalentes al 1,4% del total o Bs 26 por habitante.
En Beni, los ingresos corrientes cayeron de Bs 818 millones a Bs 514,6 millones, lo que representa una reducción de 37%. La dependencia del nivel central alcanza el 97,3%, mientras que sus ingresos propios apenas llegan a Bs 13,2 millones, equivalentes al 2,6% del total y apenas Bs 25 por habitante.
La caída más fuerte se registra en Pando, donde los ingresos corrientes bajaron de Bs 526,3 millones en 2014 a Bs 226,9 millones en 2025, una contracción de 56,9%. Además, el 98,9% de sus ingresos depende del nivel central, el porcentaje más alto del país. Sus recursos propios suman apenas Bs 2,5 millones, equivalentes al 1,1% del total o apenas Bs 17 por habitante.
En 2025, Oruro alcanzó ingresos corrientes por Bs 550,2 millones, por debajo de los Bs 573,3 millones de 2014. La dependencia de transferencias del TGN, regalías, IDH, IEDH, entre otros, llega al 92,9%, y los ingresos propios sumaron Bs 39,2 millones, Bs 66 por habitante.
Dependencia condicionada
Aunque los presupuestos de las gobernaciones parecen estar sustentados por transferencias del nivel central, una parte importante de esos recursos está comprometida por ley y no son de libre disponibilidad.
Un estudio de la Fundación Jubileo explica que, en el caso de las regalías, los departamentos productores de hidrocarburos reciben el equivalente al 11% de su producción, mientras que Beni y Pando acceden a regalías compensatorias equivalentes al 1% del total.
Asimismo, de todo lo que recauda el Estado por el IEDH a los combustibles, 25% se destina al nivel departamental, pero de ese monto solo 20% llega a las gobernaciones, mientras el restante 5% se transfiere directamente a las universidades públicas.
Con el IDH, las gobernaciones reciben aproximadamente 10% del total nacional recaudado, pero parte de esos recursos ya tiene destinos obligatorios: 30% va a la Renta Dignidad, al menos 10% debe destinarse a seguridad ciudadana, y otro 0,2% se asigna al Fondo de Educación Cívica.
A eso se suma otra restricción, la Ley Marco de Autonomías establece que de los ingresos por regalías, Fondo Compensatorio e IEHD, las gobernaciones solo pueden usar hasta 15% para funcionamiento institucional, el 85% debe destinarse principalmente a inversión pública.
Además, dentro de los presupuestos departamentales también aparecen recursos que las gobernaciones no administran directamente, como transferencias del Gobierno central para pagar salarios del personal de salud y gestión social.
“Hemos pedido como un encargo que nos libere de algunas imposiciones que tienen las gobernaciones, por ejemplo, el pagar la Renta Dignidad, Bono de Vacunación, prediarios en las cárceles, son imposiciones que con el gobierno anterior posiblemente se podía pagar porque había plata pero ahora ya no”, expresó el Gobernador electo Luis Ayllón.
En la misma línea la Gobernadora electa de Tarija, María René Soruco, subrayó que los Gobiernos departamentales asumen más de una treintena de competencias que le corresponden al nivel central y que por ello necesitan una redistribución de recursos más justa.
Fuentes de ingreso
Por regalías. Las gobernaciones obtienen regalías por hidrocarburos y minería, coparticipación del IEHD y del IDH.
propios y transferencias. Las Gobernaciones también tienen ingresos por impuestos departamentales, cobro de tasas y servicios, alquileres, además de transferencias del Gobierno central para cubrir competencias delegadas como salud y gestión social.
Financiamiento y saldos. Las donaciones internacionales, préstamos internos y externos, además de saldos no ejecutados de gestiones anteriores que permanecen en cuentas bancarias, son otros recursos complementarios.
Gobernadores electos piden la reprogramación de deudas ante crisis financiera regional
La reprogramación de deudas emergió como una de las principales demandas de los gobernadores electos durante su primera reunión con el presidente Rodrigo Paz y su gabinete, en medio de un escenario marcado por caída de ingresos, alta dependencia del nivel central y millonarias obligaciones heredadas que amenazan la gestión de las nuevas autoridades.
Hasta el 28 de febrero de este año, las nueve gobernaciones sumaron una deuda flotante de Bs 49,5 millones, respecto al presupuesto asignado para esta gestión. El director del Servicio Estatal de Autonomías, Alfonso Lema, confirmó que el tema fue planteado en la reunión y será abordado en mesas técnicas una vez que las nuevas autoridades asuman funciones tras su posesión.
Los gobernadores electos recibieron los estados financieros de sus departamentos por parte del Ministerio de Economía. La reprogramación de deudas aparece como uno de los primeros temas urgentes que deberán resolver las nuevas administraciones departamentales con el Gobierno central.
































